¡EXPULSADO DE TU PROPIA GRADUACIÓN POR TENER BARBA!

Te encanta tu barba, ¿verdad? Se ha convertido en parte de ti, de tu estilo de vida y de quién eres, ¡y con razón! Pero, ¿qué harías si te prohibieran asistir a TU PROPIA graduación por tu vello facial? Pues eso es exactamente lo que le pasó a un alumno llamado Andrew Jones. Varios sitios
web de noticias han informado de que Jones era un futbolista estrella de gran éxito en el instituto Amite High School de Nueva Orleans, Luisiana. Después de dejarse crecer una barba estilo perilla, que había lucido con orgullo durante más de un año, su instituto no lo había considerado un problema, hasta que se acercaba su graduación. La universidad le pidió a Jones que se afeitara la barba para la ceremonia de graduación, a lo que él se negó rotundamente. Los responsables del instituto intervinieron y le confiscaron la toga de graduación, enviándolo a casa y prohibiéndole asistir a su propia ceremonia de graduación.
Mark Lowe, portavoz de la escuela secundaria, ha declarado desde entonces: «La junta tiene una política y tenemos que cumplirla hasta que se modifique. Hasta que cambie, soy responsable de cumplirla».
Ahora bien, aunque entiendo y aprecio plenamente que las normas tanto en el lugar de trabajo como en la escuela existen por una razón. No puedo entender, ni entenderé jamás, la normativa relativa a las barbas. Sí, por motivos de higiene en el ámbito alimentario, se nos debe exigir que llevemos mascarillas. Pero, ¿quién tiene derecho a decirle a otra persona que no puede dejarse crecer la barba? Dejarse crecer la barba debe ser una decisión personal y solo de la persona en cuestión. Entiendo que las barbas no gustan a todo el mundo, pero eso no da derecho a quienes no les gustan a negarnos el derecho a llevar nuestra melena facial.
¿Qué opinas de esta noticia reciente? ¿Consideras que estas normas son un completo disparate? ¿O ves las cosas con más claridad que yo y entiendes por qué existen estas normas? Como siempre, cuéntanos tu opinión en la sección de comentarios.
Y hasta la próxima, hermanos barbudos, barba arriba...